¿Qué es publicidad?

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Muy pocas personas son capaces de reconocer que la publicidad influye en sus decisiones de compra, aunque la realidad es que todo consumidor, aún sin ser consciente de ello, es susceptible de alguna manera al mensaje creado por el publicitario. Tampoco es fácil que se reconozcan las ventajas o beneficios de la publicidad.


Detrás de cada anuncio hay mucho tiempo y dinero gastado en investigación para conseguir poner en marcha los mecanismos de estimulación de un grupo previamente elegido de consumidores. En las agencias de publicidad saben qué decir, cómo decirlo, dónde y cuando decirlo y cuanto gastarse en hacerlo. Los anuncios no son tan inocuos como podríamos pensar, y son creados para derribar o atravesar las barreras establecidas por la mente del espectador y para soltar los frenos al consumo.

 
Si la publicidad crea necesidades o tan sólo las alimenta, si es un reflejo de las sociedades o un modelo para ellas, son viejos debates con una difícil conclusión. En cualquiera de los casos, si el camino creativo elegido es respetuoso y estimulante, poco habrá que objetar.
 
 
Ogilvy sabía defender la publicidad con interesantes argumentos. Uno de ellos es la mejora de los niveles de calidad del producto o servicio con el fin de cumplir con las expectativas publicitarias creadas en los consumidores. Por muy ingenuos que éstos sean, difícilmente repetirán la compra de un producto decepcionante que no cumple lo prometido. En la campaña que Ogilvy realizó para las Reales Líneas Aéreas Holandesas KLM, incidieron especialmente en la seguridad y en la puntualidad. La compañía, tras lanzarse la campaña, emitió una nota interna para que sus empleados se esforzaran en cumplir con lo que los anuncios destacaban.
 
También hay autores que aseguran que los precios, al contrario de lo que generalmente se piensa, pueden llegar a reducirse por un incremento de la competitividad y de la actividad comercial, apoyadas en la publicidad. Las operaciones a gran escala suelen conllevar reducción en los costes de fabricación.
 
Hay casos muy extremos, como el de Frédéric Beigbeder. Este ex-publicitario de Young &Rubicam fue despedido poco antes de publicar su novela “13,99” donde relata el viaje a los infiernos de un creativo publicitario que asqueado de las manipulaciones de esta industria, decide escribir un libro-denuncia donde sacará a la luz todas sus miserias. Paradójicamente, de manera intencionada o no, el despido del autor francés significó una gran campaña de publicidad gratuita para el libro. Beigbeder despotrica en contra de prácticas poco honestas del negocio, como la innecesaria inflación de los presupuestos a base de incluir exóticas localizaciones para disfrutar de rodajes en entornos paradisíacos.
 

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